Pasos para tener buenos encuentros sexuales

Compartimos el texto que hacemos para el boletín del CIPAJ del mes de septiembre, como asesoría sexológica:

¿Qué es necesario para que un encuentro sexual entre dos personas (o más…) funcione? Aquí una pequeña guía paso a paso. ¿Quieres acompañarnos para descubrir cuáles son los pasos fundamentales y cuáles no?

  1. Te conoces, la otra persona te parece interesante, te empieza a caer bien, descubrís que tenéis cosas en común, te encanta hablar con ella…

¡Verdadero! Para que la cosa funcione tiene que haber cierta química entre ambas personas previa al roce sexual. Que la comunicación funcione, os caigáis bien, y que haya ganas de conocerse mejor por ambas partes.

  1. Aparece la atracción. En algún momento te das cuenta de que hay algo en la otra persona que te atrae; que “te pone”, que hace que desees pasar a otro tipo de relación, y tener un encuentro sexual.

¡Verdadero! Sentir atracción por la otra persona es imprescindible. Por qué nos atraen unas personas u otras sería un tema largo y complejo. Pero lo que sí está claro es que si no hay atracción el encuentro sexual no será totalmente placentero.

  1. Una de las dos personas decide dar el paso y proponer ese encuentro sexual.

¡Verdadero! Cómo proponer ese paso es toda una historia; para algunas personas resulta realmente difícil, para otras es pan comido… En cualquier caso, hay que saber proponer las cosas con respeto, atravesar ciertos miedos y vergüenzas y estar dispuestas/os a encajar un no o un rechazo. Para minimizar esa posibilidad, antes hay que saber leer entre líneas lo que nos dice la comunicación – verbal y no verbal – de la otra persona. Pero ¡ojo!, porque eso no es infalible. Y puede que hayamos entendido que la otra persona está queriendo tener un encuentro sexual, y que sin embargo no sea así.

  1. Empieza el contacto físico de una manera más íntima, pero aún tímidamente. Besos, caricias, sentir el cuerpo de la otra persona.

¡Verdadero!

  1. Juegos preliminares

¡Verdadero y falso a la vez! Nos encantan los juegos, y eso incluye los juegos que suceden durante los encuentros sexuales. Pero llamarlos “juegos preliminares” es una trampa en sí misma. ¿Qué tal si los llamamos juegos eróticos? Juegos eróticos los hay de muchos tipos, pueden ser muy placenteros y cada quien decidirá cuándo y cómo los quiere hacer: puede ser antes de la penetración, de acuerdo… pero tal vez no siempre, e incluso podemos considerar la penetración como un juego erótico más, que a veces se da y a veces no. Los juegos eróticos no tienen por qué ser obligatoriamente la antesala de nada más; tienen valor en sí mismos.

  1. ¿Hablamos de protección?

¡Verdadero! ¿En serio? ¿De verdad estamos proponiendo ser corta rollos y ponernos a hablar de protección justo cuando empieza el asunto a calentarse y ponerse interesante? Pues sí… antes de que se caliente del todo y tal vez nos quememos, no estaría mal acordar si vamos a usar un condón (en caso de que sea necesario), si lo tenemos a mano, si se está usando algún otro tipo de medida anticonceptiva… No hace falta dar una chapa, claro, a nadie le apetece. Pero tal vez sí estaría bien asegurarse de que estamos en la misma onda con respecto a este asunto, por si acaso queremos replanteárnoslo antes de seguir. Se puede hablar del condón de manera sexi (link al artículo “Los condones son sexis”) , y en cualquier caso nuestro consejo es que es mejor hacerlo, del modo que se nos ocurra, a saltarnos este paso.

  1. Coito

¡Falso! Aunque está muy pero que muy extendida la idea de que para calificar un encuentro sexual de “completo” o de “bueno”, siempre tiene que haber coito o penetración, esto es un mito que tenemos que derribar de una vez por todas. A veces habrá coito, y otras muchas veces no. Y eso no quiere decir que cuando no haya coito no haya sido un encuentro de lo mejorcito.

  1. Orgasmo

¡Falso! Los orgasmos (ese momento de clímax, o máximo placer sexual), están genial. Pero no son obligatorios. Si aparece se disfruta y listo. Y cuando no aparece (porque son escurridizos y a veces se hacen de rogar), también se puede disfrutar, aunque sea de otra manera, y no caer en la frustración o la sensación de fracaso. A todas las personas les pasa alguna vez en su vida que durante un encuentro en el que están a gusto no llega el orgasmo. Se trata simplemente de encontrar herramientas para entender por qué pasa y aprender a gestionarlo.

  1. ¿Y ahora qué?

¡Verdadero! Después de un encuentro sexual pueden pasar muchas cosas. Cualquiera de ellas puede ser una buena opción, siempre que sea desde el respeto y la empatía. A menudo pasa que las expectativas respecto a cómo deber continuar esa relación son distintas: una parte desearía seguir teniendo sexo, y tal vez la otra parte no. O a una de las dos partes le gustaría convertir esa relación en algo con más un compromiso que vaya más allá del sexo, y a la otra parte eso le echa para atrás. Y así sucesivamente. Lo mejor es poder aclarar las expectativas y deseos de cada quien, para saber a qué atenerse y que no haya malentendidos. La idea romántica de que esas cosas surgen y no hay que hablarlas explícitamente hace mucho daño. En el otro extremo, eso de desaparecer, bloquear a la otra persona y no volver a dar señales de vida, es innecesariamente dañino y muy irrespetuoso. Mejor decir que no quieres seguir viendo a esa persona, que esfumarte sin previo aviso.

  1. ¿Y si en alguno de los pasos quiero parar?

¡Verdadero! Esto no es una partida que tenga que llegar a un lugar determinado. Sino que hay que ir sintiendo si me sigue o no apeteciendo, o si quizá quiero volver a algunas de las situaciones anteriores. ¡Pues claro que sí! Parar, poner límites, retroceder o seguir son acciones todas estupendas y valiosas.

Ahora puedes poner el orden que mejor te parezca: ¿qué otro paso sería importante para ti? En los encuentros sexuales y las relaciones no hay guías definitivas o universales que le sirvan absolutamente a todas las personas. Tú eres quien debes conocerte a ti misma/o, decidir cuáles son tus condiciones y tus límites, y aprender a comunicarlos y hacerlos respetar. Solo tú puedes saber qué necesitas exactamente para disfrutar de tus encuentros sexuales, cuál es el ritmo y el estilo que te van bien, y cómo quieres que se desarrolle cada momento. ¡Recuerda que el placer y los cuidados (personales y mutuos) deberían ser la base de todo esto!

Hablaremos de todo esto el día 28 de septiembre a las 17h en el Cipaj en una charla en abierto, en casa Morlanes. ¿Te apuntas? Aquí puedes inscribirte. También puedes conectarte a través del canal de Youtube del CIPAJ.

Si quieres pedir cita con la asesoría sexológica del cipaj puedes hacerlo aquí.

Victoria Tomás Gutiérrez

Lurdes Orellana Cubiles