Llevamos siglos despreciando coloquialmente a los pepinos «me importa un pepino» y el destino nos ha jugado una mala pasada. Una alerta sanitaria, imprudentemente activada por las autoridades alemanas, ha provocado una grave crisis a la agricultura española.

Se nos ocurren muchos usos para el pepino. De hecho estos suelen ser utilizados por Lurdes, nuestra queridísima sexóloga, para enseñar a poner los presevativos masculinos en los talleres que imparte.

Así que, a sabiendas de que se le puede dar muchos más usos al pepino:

Nos gustaría saber ¿Qué puede hacer un pepino por ti? ¿Por nosotras? ¿Por la humanidad?

Y dependiendo de vuestras aportaciones, también nos plantearemos si el boicot al pepino no está en relación con que los poderes fácticos no hayan descubierto el uso real que se hace del «pepino español».

Hoy mas que nunca, hay que fomentar el consumo de pepino en apoyo a la gente del campo.