Este año el 28 de junio, el día del orgullo LGBTQI, viene con el lema “Ley trans estatal ya” y se reivindican principalmente los derechos de las personas trans. Y, sinceramente, no faltan razones.

Las personas trans, y en concreto las mujeres trans, han sido las primeras en poner sus cuerpos por los derechos de todo el colectivo LGTBQI. Fueron ellas, las mujeres trans, migradas y racializadas, quienes empezaron las revueltas de Stonewall. Fueron ellas, mujeres trans y putas, quienes iniciaron la movilización del orgullo en Barcelona en el año 1977, en la primera manifestación del Estado Español. Eran en ellas sobre quien recaían mayormente las palizas y detenciones policiales por reivindicar el derecho a existir de todo el colectivo.

Han sido valientes y protagonistas de la movilización y las luchas por la conquista de derechos para mujeres, gais, lesbianas y bisexuales, con generosidad y por una apuesta colectiva por un mundo mejor, un mundo donde la diversidad fuera un valor y una maravillosa revolución. A día de hoy, aquel maravilloso discurso de Silvia Rivera en la movilización del orgullo de 1973, sigue estando vigente y es necesario seguir visibilizándolo, como parte de nuestra responsabilidad, como parte de la memoria histórica.

Aún siendo un proceso lento este de las conquistas sociales, ya desde 2012 con la Campaña Stop Patologización Trans la población trans e intersex comenzó a visibilizar la necesidad de la despatologización. Una vez más, fueron ellas quienes ponían el grito en el cielo por la tutela médico psiquiátrica a la que se sometía, denunciando la rigidez y la exclusión que suponía el binomio de sexo-género o los cambios en los documentos oficiales. Posteriormente, fueron las familias de menores trans quienes han luchado y luchan por la protección y cuidado pleno de las personas menores trans.

Así que ya es hora de una Ley Trans Estatal que garantice todos los derechos de las personas a construir su sexualidad, su YO, como deseen. Es imperativo un reconocimiento y cuidado integral a las realidades trans. Una Ley que aporte instrumentos para romper el estigma social que mantiene un altísimo nivel de desempleo, las infinitas agresiones que sufren las personas por cuestión de su identidad sexual, los malestares y el alto grado de suicidios. Así que este 28 de junio tenemos que luchar todas juntas por una ley trans estatal que realmente entienda, acoja y respete a todas las realidades trans (de las que no se puede hablar en singular) y a todas les garantice reconocimiento y libertad para gestionar sus cuerpos como quieran y necesiten.

Como sociedad debemos comprometernos a garantizar los derechos sexuales y reproductivos a través de una educación sexual integral valiente y profesional donde se aporten las herramientas desde la diversidad para que las personas puedan desarrollar sus sexualidades libremente y generar así una sociedad más inclusiva, más bonita y más saludable. Una sociedad que entienda la diversidad como lo que es: un valor.

Como psicólogas, educadoras y sexólogas, no podemos más que agradecer la valentía y generosidad a toda la comunidad LGTBQI, porque gracias a ellas las profesionales hemos aprendido y nos hemos ido formando en la diversidad sexual. Porque no nos confundamos, nuestra profesión está carente de contenidos tanto en las universidades como en los másters posteriores. Además, hemos sido cómplices de la patologización de las sexualidades no normativas tanto con la orientación del deseo como con las identidades de género. Así que invitamos a todas nuestras colegas de profesión a agradecer con humildad a todas las realidades no normativas, porque gracias a ellas intentamos llevar a cabo una buena práctica profesional. Apostillar que cumplamos con nuestros códigos deontológicos para hacer nuestra profesión un lugar de seguridad que facilite a las personas su autonomía, su autodeterminación y por consiguiente su salud integral. Construyamos nuestra profesión como una herramienta de cambio social, como un compromiso a participar en una mejor sociedad. Cooperemos y cuidemos desde el acompañamiento de los procesos de agenciamiento autónomo y saludable. Tenemos la suerte de tener una profesión preciosa, así que asumamos nuestra parte y hagamos la revolución dentro de nuestros despachos, talleres o charlas.

Orgullo es lucha y transformación. Feliz, alegre y reivindicativo 28 de junio.