La Escuela de Emprendedoras Juana Millán es un nuevo proyecto del Grupo Cooperativo Tangente que se presentó el 5 de octubre con la idea de facilitar la creación de empresas con una triple perspectiva: económica, ecológica y social, teniendo como referente a la economía feminista y a la economía social y solidaria. Se trata de una escuela donde los programas de formación, asesoramiento y acompañamiento permitirán a las alumnas:

  • Empoderarse y crecer en el desarrollo de habilidades de gestión y gerencia empresarial.
  • Participar en el desarrollo económico y sostenible de sus territorios.
  • Jugar, testar y hacer pruebas para disminuir la percepción del riesgo que conlleva cualquier iniciativa empresarial, a través de ensayos de los diferentes proyectos empresariales en espacios seguros y amables para las mujeres.
  • Conocer y participar en la construcción de redes de intercambio de experiencias y de apoyo mutuo entre mujeres emprendedoras.
  • Hacer visible un modelo de mujer emprendedora y empresaria cercano y real, con el que la mayoría de las mujeres se sientan identificadas.

Hemos tenido la suerte de participar como cooperativa de mujeres dentro de la economía feminista y solidaria y os queríamos contar de qué estuvimos hablando para que así podáis entender este proyecto que surgió en el año 2010 y que fue la suma de la experiencia laboral y política de más de 16 años.

Grupo Tangente: la diversidad, el feminisno y el consumo responsable son los 3 ejes de vuestra filosofía. ¿Por qué podemos considerar que Desmontando a la Pili ofrece productos y servicios desde una intención feminista?

Desmontando a la Pili: Todos los servicios (tuppersex, talleres, charlas, asesorías y terapias) y productos, así como el propio existir de la cooperativa está basada en la construcción social de la sexualidad. Entendemos que hemos interiorizado una sexualidad hegemónica (patriarcal y capitalista) que nos hace vivir nuestros deseos de manera limitada, con malestar o con desconexión, y una dificultad en el plano relacional. Esta sexualidad hegemónica es binarista, coitocentrada, reproductiva, orgásmica, heteronormtaiva, patologizante, productivista, homogénea, etc.

La idea es que en cada uno de los servicios y a través de los productos intentamos «desmontar» (cuestionar) este imaginario colectivo que está interiorizado en las personas, para así construir, desarrollar o potenciar, una sexualidad libre, agenciada, empoderada, autónoma, etc. lo que nosotras llamamos una sexualidad feminista y solidaria que pone los placeres en el centro y entiende la sexualidad como autocuidado y cuidado mutuo, considerando el plano relacional como un lugar de cooperación y ayuda mutua para el desarrollo sexual.

Partimos de la diversidad porque hay tantas sexualidades como personas, pero además que en cada una de las personas se irá dando un fluir de la misma, acentuando que todas las etapas evolutivas son sexuadas y que existe una diversidad en los deseos.

Entender las distintas realidades de cada cuerpo para así aportar aquello que cada persona necesita para su propio desarrollo. No hay recetas mágicas ni universales, sino que hay que buscar herramientas desde el universalismo proporcional. Para ello, intentamos siempre partir de la interseccionalidad para acompañar de manera individual o grupal.

Para nosotras tanto los servicios como los productos son herramientas para la transformación, por ello, la atención en la tienda es individualizada y no busca la compra sino el autoconocimiento y la mejora de la salud sexual.



Grupo Tangente: Además del contenido de vuestra actividad, ¿cómo aplicáis el feminismo a la forma de organizaros y relacionaros en la cooperativa y a vuestro día a día?

Desmontando a la Pili: Nuestra organización interna está basada en la igualdad desde la diversidad. Hemos visibilizado todas y cada una de las tareas que sostienen el proyecto para así ser conscientes de que todas las tareas son igual de importantes y necesarias, generando una igualdad salarial para todas independientemente del trabajo que se realice. Existe un reparto de las mismas y una comunicación de las tareas como parte de la transparencia y para que se pueda dar mejor la corresponsabilidad. Ahora mismo todas trabajadoras somos socias, y como tales todas participamos de igual manera en la toma de decisiones, y compartimos las responsabilidades de manera equitativa.

En las asambleas intentamos siempre que haya un espacio emocional, no sólo operativo. Incorporamos el poder del desayuno como instrumento de encuentro, paramos siempre juntas a desayunar y ponemos comida en las asambleas. Es decir, que las asambleas tengan un sentir reproductivo además de productivo. Así como la importancia de la comunicación efectiva pero también afectiva.

Conciliación de las vidas de cada una de nosotras: facilitar los horarios para las madres, facilitar un lugar para los animales dentro de nuestro espacio o ayudar en la reagrupación familiar (ser de otro lugar de origen o tener a la familia fuera), fechas concretas de celebraciones, formaciones o reuniones, citas con profesionales, etc. Entender el concepto de familia de manera subjetiva y amplia, no sólo la nuclear sino lo que cada una considere familia.

Podríamos decir que usamos 4 herramientas básicas: PARAR, EL HUMOR, LA MÚSICA Y EL DESAYUNO.



Grupo Tangente: ¿Qué hacéis para mostrar de forma abierta vuestros valores y vuestra filosofía? ¿Cómo es recibido esto por la clientela real y potencial?

Desmontando a la Pili: Con el discurso explícito (y también implícito) en nuestros talleres, charlas, asesorías o tuppersex. También en la web y en las redes sociales.

Presencia activa en las diferentes redes que formamos parte: ESS, barrio, etc.

Uso de técnicas pedagógicas, lúdicas y confrontativas para trasladar el discurso. Siempre intentamos tener presente la comunicación no violenta que nos parece una herramienta estupenda para el encuentro y la resolución de tensiones o conflictos, y a la vez nos gusta el instrumento terapéutico de la confrontación constructiva como estimulante del pensamiento crítico.

Desde el primer momento el proyecto ha sido muy bien recibido y suele existir una devolución positiva; mucha gente se identifica con el discurso de la cooperativa. También hay alguna gente a la que le cuesta un poco más entenderlo, pero no eso no ha supuesto nunca un problema. El uso de la escucha activa y respetuosa facilita el clima de confianza y da un espacio de seguridad que las gente agradece y nos suele retroalimentar.

Grupo Tangente: ¿A una persona que quiera emprender, qué le recomendaríais para sumar hacia una economía feminista?

Desmontando a la Pili: La importancia de saber rodearte de gente que sume, te apoye (de diferentes maneras, hay muchos tipos de apoyos necesarios), te escuche, etc. Mucha gente y todo lo variada que sea posible. Ya sea buscando otras socias para su proyecto, participando en redes afines o locales, con sus amistades, con otras profesionales, etc. Como personas somos interdependientes, y los proyectos también tienen más solidez si tienen más de un solo punto de apoyo. Así que es importante enredarte en la comunidad y en las redes.

A nosotras nos gusta decir que pocas veces te inventas algo, sino que gracias a otras mujeres, a los movimientos sociales, a tantos pensamientos, etc. somos lo que somos y llegamos a donde llegamos. Es decir, Desmontando a la Pili es el resultado años de luchas de muchas personas (comunidad lgtbqi, feminismo, anticapitalistas, ecologistas, etc) que no tienen una relación directa con el proyecto, y que el proyecto se nutrió de muchos pensamientos ajenos y propios. Somos seres sociales en construcción, como decía Simone de Beauvoir, nos hacemos, así que lo que somos nos es sólo mérito propio sino también comunitario. De ahí nuestro potencial como seres interdependientes.

Por otro lado, es imperativo abandonar la idea de la competencia, como nos indica el discurso tradicional capitalista, sino que se pueda ver como oportunidades el que haya más personas haciendo cosas parecidas para así colaborar. Entender sinceramente que «juntas somos más», y que enfrentarse o aislarse no funciona. La cooperación nos hace más fuertes y mejores, así como facilitadora de la transformación social. Y poner siempre la generosidad como punto de partida, de salir del egocentrismo e individualismo cultural.

Aprender a dedicarle tiempo y energía a esas tareas invisibles que no parecen productivas, pero terminan siendo importantes: cuidar las relaciones humanas tanto hacia dentro con el equipo de trabajo, como hacia fuera con la clientela, cuidarse a una misma con lo que haga falta en cada momento, etc. Conviene perderle el miedo a «perder el tiempo» y entender que la lógica productivista, en la que sólo cuenta el resultado, no siempre funciona. Hay que saber cuidar también los procesos, tanto o más que los resultados.

Y por último, abrir la mirada de los «balances de situación» que se haga del proyecto . Abrir la mirada en el sentido de que no sean sólo basados en cantidades de dinero, como indica la teoría, sino también en otros parámetros que considere importantes. Los balances pueden y deben mirar parámetros cuantitativos pero también cualitativos. Los proyectos deben ser sostenibles, obviamente, pero no pueden regirse sólo por el factor dinero: hay otras cosas que también cuentan a la hora de hacer balance (la calidad de vida, lo que ofrecen a la sociedad, la flexibilidad que permiten, su poder de transformación individual y social, el gusto que da ser tu propia jefa al margen de la lógica capitalista de mercado…) Cada quien debe elegir cuáles son esos otros parámetros no monetarios que incluiría en sus «balances de situación», y sus análisis de «pérdidas y ganancias».

Gracias a Grupo Tangente por contar con nosotras.