Carmen es la mejor amiga de Lola. Desde hace unos meses, Carmen sale con un amigo del grupo de clase: Alberto. Lola acude a la asesoría sexológica con nosotras bastante preocupada.

Cuenta que su amiga Carmen siempre ha sido muy alegre y libre: nosotras somos feministas y siempre hemos estado en contra del amor romántico. Son amigas desde hace años y han compartido muchas cosas. Cuando comenzó con Alberto todo iba muy bien, a él se le veía muy buen tío y era como una relación perfecta. Lola notaba a Carmen tan contenta que su cara brillaba durante todo el día.

Sin embargo, poco a poco ha ido notando cambios en Carmen. Sus ojos no brillan tanto, está más inhibida, le cuesta salir con las amigas y siempre está a la espera de los planes de Alberto, pendiente del móvil, siendo que muchas veces al final la deja plantada, comenta algo enfadada.

Cuando salen todos juntos, Alberto, que siempre ha sido muy divertido, no para de hablar y contar anécdotas mientras el resto ríe con sus ocurrencias y Carmen está callada al lado plantada como una maceta, con lo que ella ha sido afirma Lola. En ocasiones, Alberto tontea con otras chicas. Aunque intenta cuidar a su amiga, la siente paralizada. Narra que siempre ha bailado mucho, le encanta bailar a su rollo y disfrutando. Ahora cuando baila y Alberto está en el mismo espacio, o se acerca rápidamente a ella y se pone a bailar, llevándosela a la otra esquina y apartándola del resto; o si otro chico se acerca a ella, él se arrima para decirle alguna cosa y conseguir que deje de bailar. Las pocas veces que consigue sacar a Carmen sin Alberto, ésta está pendiente al móvil y normalmente la llama varias veces. Ha habido momentos en los que se ha ido a ver a Alberto porque se había enfadado, estaba triste o agobiado. Les escucha discutir frecuentemente, él siempre haciéndose la víctima, mostrando celos o responsabilizándola de todo. Siente que Alberto es muy manipulador y que al final siempre hacen lo que él quiere.

Le preguntamos si le ha hecho saber a Carmen su preocupación. Nos comenta que ya no, desde el día que hablando de sexo Carmen dijo que le dolía la penetración, a lo que Lola le soltó: pues no tengáis penetración, ¡que te haga sexo oral que siempre te ha gustado mucho!. Carmen comentó que a Alberto no le gusta hacerle sexo oral y que siempre quiere terminar con la penetración, que es lo que él prefiere. Lola le dijo: será caradura, ¿y tus deseos y placeres?, a lo que Carmen muy enfada le respondió: no tienes ni idea, Lola. Desde ese día, está cerrada en banda con Lola y ésta no sabe qué hacer por miedo a perder a su amiga. Cada día ve a Alberto más frío, haciendo bromas o chistes hacia ella, nada afectuoso ni cuidador con Carmen. Cada día ve más triste a su amiga, temerosa, insegura, aislada y con miedos.

Lola, respira hondo y dice: creo que el novio de mi amiga la maltrata. Le preguntamos: ¿tú crees que Alberto trata bien a Carmen?; nos responde: no, ni la trata bien ni la quiere bien.

Efectivamente, hay muchas maneras de no estar siendo bien queridas ni bien tratadas. El comportamiento de Alberto sin lugar a dudas es maltrato psicológico y está afectando al bienestar y a la salud de Carmen. Si esa situación se prolonga le hará cada vez más daño a Carmen, así que habría que poner límites cuanto antes.

Este tipo de situaciones generan en la persona creencias y pensamientos negativos, de indefensión, inseguridad y culpa. Estos pensamientos y creencias van minando la autoestima de la chica y producen malestares psicológicos y físicos.

Estás viviendo una situación de violencia cuando:

  • te controla de una u otra manera (móvil, redes sociales, ropa, toma de decisiones, etc.)
  • de una manera o de otra consigue aislarte y que no quedes con gente, incluso con tu familia o amistades.
  • te responsabiliza, chantajea emocionalmente o cambia las versiones para salir siempre victorioso.
  • te obliga a tener relaciones sexuales o no tiene en cuenta tus deseos o necesidades.
  • te trata mal con desprecios, frialdad, burlas, descalificaciones, etc., tanto en público como en privado.
  • te grita, amenaza, ignora, humilla o insulta.
  • te agrede directamente a ti o a objetos alrededor.

¿Y qué puedo hacer en estos casos para ayudar a mi amiga?

Aunque resulte difícil, no te enfades con ella. Es necesario que entiendas el círculo difícil por el que está pasando y lo complicado que es de gestionar. Si nos enfadamos con ella, aún estará más aislada e indefensa. Muéstrale siempre que pase lo que pase siempre estarás ahí, que la quieres y sobre todo, transmítele fuerza para que conecte con su valor. No la juzgues. Hazle saber que tiene capacidades y recursos personales para hacer muchas cosas estupendas y para cuidarse a sí misma. Que ella no es responsable de lo que está pasando y que no se merece que la traten así. Dile abiertamente que estarás para hablar, sostenerla y quererla, como ella haría si fuera al revés. Sola no, con amigas siempre.

Lurdes Orellana y Victoria Tomás.

Asesoría sexológica del CIPAJ y la Universidad de Zaragoza.

Si quieres más información el miércoles 25 de septiembre a las 17 h haremos una charla en el Cipaj sobre este tema y podremos reflexionar y resolver dudas.
Puedes inscribirte a la charla aquí.