A continuación os dejamos el mini relato erótico ganador del juego-concurso. Queremos agradecer a todas las personas que han participado así como a la que creadora de este mini relato por compartir con todxs nosotrxs su historia. ¡Ah! Y no nos queremos olvidar de las personas que han participado en la elección del mini relato ganador en representación del Colectivo Towanda, Febrero Feminista, Jornadas Feministas Regenerando y Desmontando a la Pili. ¡Muchas gracias!   ¡Qué tengáis una buena lectura!

Cuando Coincide. 

Si sigues mirándome así voy hacerme sangre en el labio. Pensaba que ya era mayorcita como para que me afectasen tanto tu mirada y tu contacto, y aún así siento un cosquilleo y unas contracciones que dicen lo contrario.

PiliRecuerdo la última vez que te toqué. Íbamos en ese autobús ridículo a plena luz del día hacia La Magdalena. Agarraste mi mano y tu pulgar se deslizó sobre el mío, y el calor de tu respiración se apoyó en mi cuello. Y ya no vi las calles ni las paradas, y mis caderas buscaron las tuyas, y mi nariz el hueco de tu mandíbula. Y la calle se hizo carrera pisándonos las puntas de nuestros zapatos. Y la escalera nos quitó aún más el aliento. Y mordí tus orejas, y tu sonrisa torcida, y tu ombligo delicioso. Y tus manos pasaron de mi pelo a mis piernas. para abrirlas y meterte entre ellas a explorar. Y mientras tanto, mi nariz buscó tu axila y el hueco de tu mano. Y mordiste mis pezones, primero flojito, y luego en plan salvaje hasta que grité a la vez de dolor y placer, indicando que ese camino era el correcto. Y luego mi lengua en ti. Y tu lengua en ti. Y mi cuerpo. Y tu cuerpo. Que entraron, y tanto. Que se revolcaron. Que se revolvieron, y una vez. Y otra vez. Que conquistaron la brillante electricidad con constancia, con música, con dientes, con calor, con aliento, con fuerza, con deseo, disfrutando de la piel, su sabor, y sus aromas. Qué fuerte. Qué bestia. Qué delicia. Y entrelazamos después los dedos de los pies y quedó todo en esa formación.

3Y ahora estás ahí. Y yo pienso en cómo huele tu cuello. En que la piel te sabe suave. En el pelo que crece en tus lugares más recónditos. En que te mueves como si fueses música. Y se encienden todos mis fuegos, y mis alarmas se iluminan. Y mi respiración se aprisiona en mis costillas. Y recuerdo tu sabor tan nítido que se me hace la boca agua. Y decido que me importa todo una mierda. Y bajo por esa escalera de ese escenario del Teatro Principal, y las cabezas que se giran me parece ya que forman parte de nosotros y de nuestra historia. Sube conmigo. Comparte conmigo este momento aquí, ante esta audiencia que ya somos nosotros mismos. Echaba de menos tu tacto. Echaba de menos tu olor. Echaba de menos tu sabor. Echaba de menos tu sangre. Echaba de menos tu energía. El mundo entero, o auqnue sea este mundo pequeño, vamos a joderlo un momento. Que sepan qué es follar con el deseo incontenible, inabarcable, irrenunciable. Y agarro tus brazos, y muerdes mi cuello, y tiro de tu pelo para mirarte, y acaricias mi cara, y aspiro el aroma que sale de nosotros. Tu cuerpo emana y mi cuerpo grita. Tus ojos tiemblan, los míos arden. Entro. Entras. Entramos. No somos nada más. No podemos ser más. Y me acompañas, entre saliva y uñas, y arrugas, a ese lugar eléctrico y perfecto donde lo somos todo. Y qué bueno es todo. Y qué bien sonamos respirando a la vez ¡Joder!

La ovación es tal que caen espontáneos querubines dorados en el techo. Y los brotes de trigo florecen. Y los leones se lamen las patas agradecidos. Se me había olvidado todo este rollo. Pero es una delicia bonita, colmada y sexy. Formemos un todo con este antiguo teatro. Pero cuidado con la reverencia, por mi parte, ya he enseñado bastante.

Mema.

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