Cooperativa feminista de sexología

Verano: el mejor momento para hacer educación sexual.

Iniciamos la mejor época para ponernos manos a la obra con la educación sexual en familia.

Menos prisas. Más tiempo juntos. Más conversaciones que durante el curso pasan desapercibidas.

Porque sí, aparte de para desempolvar los ventiladores y establecer como obligatorio el horario de siesta (¡bendita sea!) el verano también nos trae una oportunidad magnífica para hablar con nuestros peques.

Durante el curso escolar muchas veces entramos en un bucle de tareas, actividades extraescolares y obligaciones con las que nos llega justito para sobrevivir. La curiosidad de nuestros peques no entiende de calendarios, y muchas veces conversaciones oídas en el cole traen consigo preguntas inesperadas, de esas que te pillan con la cocina a todo gas, tres cosas urgentes más a mitad… y hacen que un escalofrío recorra tu espalda.

educación sexual
¿Te resulta levemente familiar?

«Mamá, ¿cómo nacen los bebés?»

«Papá, ¿por qué mi cuerpo está cambiando? ¿Me saldrán tetas, igual que a la tía Lauri? ¿Por qué las tetas de la abu son tan raras»

«¿Qué significa tener novio o novia? Hay un niño de clase que quiere ser mi novio…»

Y muchas veces , porque nos pilla completamente fuera de juego o con cinco tareas simultáneas, respondemos con:

«Ahora no puedo, luego te cuento.»

Pero ese “luego” no siempre llega… La rutina, el trabajo, las actividades y el cansancio ocupan el espacio que necesitan las conversaciones importantes.

Por suerte, y volviendo al título de nuestro post, el verano es una época ideal para muchas cosas porque nos regala algo valioso:

Tiempo.

Presencia.

Momentos compartidos.

Y eso convierte cualquier paseo, viaje o tarde tranquila en una oportunidad para educar.

En nuestras charlas y talleres siempre os repetimos un mantra: la educación sexual no es una única conversación. Ese «siéntate en el sofá, que mamá y yo tenemos algo que contarte», precediendo una ponencia magistral sobre reproducción, métodos anticonceptivos y riesgos, tiene entre cero y nulo potencial formativo. Como mucho, conseguiremos que nuestro retoño pida una pausa «porque tiene que ir a hacer pis» y no vuelva a aparecer por el salón.

La educación sexual es un proceso «de a poquito»; implica acompañar., escuchar,responder con calma. Y, por supuesto, ayudar a construir relaciones sanas, autoestima y confianza.

Es por eso que te lanzamos una propuesta: ¿Y si este verano te preparas para contestar sus preguntas con seguridad? Tranquilidad, ¡no hace falta saberlo todo! Sólo contar con las herramientas adecuadas y el acompañamiento necesario. Y de eso, en Desmontando a la Pili sabemos un rato 😉

En Cultiva Cuidados, nuestra Escuela de Educación Sexual para Familias encontrarás recursos, formación y una comunidad que comparte tus mismas inquietudes.

Una opción online, sin plazos, para ir a tu ritmo y desde donde te encuentres. Elaborada por las sexólogas y educadoras de Desmontando a la Pili para brindarte las mejores herramientas y pautas.

Porque a enseñar Educación Sexual también se aprende.

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