- ¿Qué tal fue vuestra primera regla?
Preguntar sobre la primera regla a un grupo de mujeres en nuestros talleres suele significar abrir una suerte de Caja de Pandora. Las respuestas nunca dejan de de sorprender, tanto por las reacciones del entorno de la implicada (no siempre especialmente sensibles, -«Ale hija mía, pues ya se te ha roto el cántaro»- le dijo una abuela a su nieta, la cual pasó años creyendo que tenía un jarrón en su vagina) como por los más variopintos eufemismos para referirse a tal acontecimiento («Andrés, el que viene una vez al mes», «lo de las mujeres», «mi prima la del pueblo» o incluso– este me encanta por su epicidad- «La Juana de Arco»).
Las respuestas también son sorprendentes por los sentimientos y emociones que suelen rodear la cuestión, no especialmente agradables y muchas veces no sólo en la primera regla, sino unidos ya a la menstruación casi de por vida. Miedo, cierto asco, vergüenza, pereza, incomodidad… Emociones más que justificadas dada la falta de educación sexual habitual en nuestro entorno y el poco autoconocimiento general respecto a este tema. Por lo tanto, consideramos más que necesario resignificar este asunto de la menstruación. Vamos a ello.

¡No por nada casi la mitad de nuestra vida la menstruación va a acompañarnos a la mitad de la humanidad! ¿No convendría mejorar la relación con un proceso tan largo y personal?
Como tantas cosas en la vida, «esconderla en el armario» no va a hacer que la situación mejore, todo lo contrario, es dándole su espacio, poniéndole mente y aprendiendo sobre nuestra menstruación la manera en la que vamos a poder vivirla de una forma mucho más saludable y serena. En definitiva: desmontando los tabús y prejuicios, y haciéndola CONSCIENTE. (¿Menstruación consciente?, ¿eso no es algo muy hippie?, que no, Mari,que no, sigue leyendo!)
La menstruación consciente es un enfoque de la menstruación que va más allá de verla como un simple proceso biológico o , en el peor de los casos, como esa insalvable molestia mensual. Se trata de vivir el ciclo menstrual con atención, autoconocimiento y cuidado, integrándolo en la vida cotidiana de manera positiva y respetuosa con el propio cuerpo. ¿Y sabes qué? Aunque en la mayoría de personas, por algunos de los motivos que comentábamos antes, esta vivencia no surge de manera espontánea, tenemos una buena noticia: se puede aprender. ¡Y espera! Una noticia incluso mejor: podemos ayudarte a descubrirla.

Algunas pautas (o tips, como buenas piliinfluencers) incluyen aspectos básicos como:
- El autoconocimiento del ciclo. No sólo es importante conocer la regla (el momento del sangrado), sino todo el ciclo completo, ¿sabes qué es lo que sucede para que tu cuerpo pueda menstruar? Lo puedes conocer tanto desde la parte más fisiológica (observar, anotar sus fases y analizar los cambios corporales en cada una de ellas), como desde la parte emocional, porque las fases de nuestro ciclo pueden afectar a nuestro estado anímico (-«¿Por qué cuando mi hermana tiene la regla se enfada todo el rato conmigo?» – nos preguntan a veces en nuestros talleres en colegios- «Quizá tenga más que ver con que le coges la ropa sin permiso y la devuelves con manchas de Nutella, que con que tenga la regla» 🙃). No obstante, y ahora en serio; para comprender, conocer.
- Cuidado del cuerpo… ¡y del entorno! Algunos de los productos para la menstruación más usados, por desgracia, no son muy respetuosos ni con nuestro cuerpo (ya que contienen plásticos y componentes químicos que pueden hacernos daño), ni con el planeta (por la cantidad de residuos que generan). Afortunadamente existen ya una gran diversidad de productos menstruales que no sólo son respetuosos con el cuerpo, sino también sostenibles (copa menstrual, compresas de tela, bragas menstruales, esponjas marinas, etc.). Conocer las distintas opciones nos permite encontrar la que más se adapta a nosotras en cada momento.
- Cambiar la mirada. Romper con la idea de que la menstruación es “sucia” o vergonzosa. Desmontar aquello de que «te convierte en mujer» (así, por el arte del birlibirloque) y, por el contrario, considerarla como parte importante de la salud y la conexión con el propio cuerpo.
Estas serían sólo algunas pinceladas, pero resumiremos diciendo que la menstruación consciente busca reconciliarse con el ciclo menstrual, comprenderlo como un aliado y no como un obstáculo, y usar ese conocimiento para vivir con más equilibrio, bienestar y autonomía.
Vivir la menstruación consciente significa aprender a escucharte durante tu ciclo e intentar darte lo que necesitas en cada momento . En lugar de verlo como algo incómodo que “hay que aguantar”, transformarlo en una oportunidad para conocerte y cuidarte mejor.
¡Ah! Y si ya llevas unos cuantos (o incluso unos muchos) años con la menstruación y sientes que «ya vas tarde», quítate eso de la cabeza. Nunca es tarde para re-construir y sanar la relación con tu cuerpo. ¿Y sabes qué? Estaremos encantadas de acompañarte en ese proceso💜.

Aquí, yo sangro.
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