Si nuestra sección está dedicada al placer, ¿tiene sentido que hablemos de dolor? ¿Acaso no son incompatibles? Nada de eso. Dolor y placer comparten una fina línea que los separa, pero que a menudo es más bien difusa.

Hablemos un poco del BDSM y de toda la confusión y el morbo que acompañan a estas siglas, que corresponden a Bondage – Dominación y Disciplina – Sumisión y Sadismo – Masoquismo.

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Las relaciones y juegos de este tipo no tienen nada que ver con el maltrato ni con la anulación de las personas, sino con explorar límites no sólo físicos sino también psicológicos, jugar con los roles y con la erótica del poder y del dolor, y todo ello desde el consentimiento mutuo y la negociación voluntaria. El BDSM bien entendido es sano y seguro y nos puede abrir puertas hacia terrenos de placer desconocidos.

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Durante este tipo de práctica erótica, los roles que se adoptan no tienen por qué reflejar la personalidad de esas mismas personas en día a día. De hecho, para muchas personas estos juegos suponen la oportunidad de explorarse a sí mismas en roles que habitualmente les son negados y probar a ser personas diferentes durante un rato, verse a sí mismas desde una perspectiva diferente y conocerse mejor. Ya sea a través de ataduras, golpes, látex o a lo que a cada uno/a se le ocurra.

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Finalmente, queremos poner el acento una vez más en que la sexualidad tiene muchas, muchísimas facetas y maneras de expresarse y disfrutarse. Las prácticas tipo BDSM o similares, en su amplia gama de posibilidades y matices, son simplemente una pieza más dentro del fascinante mundo de las peculiaridades y la diversidad sexual, mundos en los que os invitamos a adentraros.

Fotos sacadas de: http://normajeanmagazine.com/