Ayer amanecimos con una pintada en nuestra persiana. Bueno, decir pintada es ser demasiado buenas y además, algo de criterio estético artístico aún tenemos. Vamos que nos han hecho un garabato, pero no de esos que tu sobrina te hace y se te cae la baba, sino una frase que nos ha hecho acordarnos de ese momento estelar donde el soldado romano sorprende a Brian haciendo unas pintadas y termina dándole lecciones de latín.

Parece que han hecho prácticas de garabatos por el barrio y nuestra persiana ha sido seleccionada, así como otros espacios amigos, para escribirnos a nosotras «Hijos de puta».

La cuestión está en saber qué pretendían mostrar y decirnos. ¿Querían demostrar una vez más su simpleza en la elección de frases? ¿Creen que nos vamos a ver reflejadas en el concepto «hijos»? ¿Querían ofendernos o meternos miedo en el cuerpo? Nuestro espacio es un lugar donde el discurso no se genera usando el masculino plural, así que si querían dirigirse a nosotras, la idea hubiese sido escribir «hijas», que para eso lo somos. En vez de amedrentarnos, nos hizo reírnos un buen rato recordando esa maravillosa película de los Monty Python.

Además, han conseguido que tengamos la gran excusa de recordar a la gente que, por si aún no habíamos sido lo suficiente explícitas, para nosotras no es un insulto ser hijas de putas ni putas. Para nosotras sería un honor y un orgullo ser hijas de tan honorables mujeres y señoras. La vergüenza sería ser hijas de banqueros, políticos corruptos, fachas, obispos o policías.

Agradecemos a los artistas su interés por decorar el barrio, pero les animamos a que ensayen y que aprendan a escribir para así saber que querían mandarnos un mensaje.

Y como nos han recordado una gran película, nos ponemos a silbar y cantamos «always look on the bright side of life» (Mira siempre el lado brillante de la vida)

Fdo.

prostiLas hijas de puta de la Madalena (Las Pilis)