Cooperativa feminista de sexología

Desmontando mitos sobre el sexo anal (I)

«El sexo anal es sucio.» → El ano no es «sucio» por definición. (Hombre, si no te has duchado en un mes…pero bueno, ya nos entiendes) Tiene bacterias, como otras partes del cuerpo, pero una buena higiene y prácticas sexuales seguras reducen riesgos.

«Si eres un hombre y te gusta el sexo anal…. eres gay» → Posiblemente, uno de los mitos que aún cuesta más desmontar. ¡Completamente falso! Una práctica sexual no determina por sí sola la orientación sexual de una persona.

«No se puede disfrutar porque el ano no está diseñado para el placer.» → El placer sexual no depende exclusivamente de la función biológica de una zona. Hay personas que disfrutan de la estimulación anal por la sensibilidad de la zona y, en algunas personas con próstata, por la estimulación prostática. La boca o el cuello, por citar dos ejemplos, tampoco tienen esa función. Y sin embargo, muchas personas disfrutan enormemente los besos o mordisquitos allí.

«Si una persona acepta sexo anal, tiene que aceptar cualquier práctica.» → Falso. El consentimiento es específico y puede retirarse en cualquier momento. No hay «niveles» o prácticas que impliquen una «carta blanca» per se.

«No hace falta preservativo porque no puede haber embarazo.» → Aunque el sexo anal por sí mismo no causa embarazo, sí puede transmitir infecciones de transmisión sexual (ITS). ¡Cuidadín!

«El sexo anal siempre duele.» → No necesariamente. Puede resultar doloroso si hay tensión, falta de lubricación, poca preparación o se fuerza la penetración, pero el dolor no debería considerarse inevitable.


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