Educación corporal: 7 motivos para implementarla (I)

El cuerpo es un territorio de conocimiento simbólico, emocional y sensorial. Es el lugar desde el que se conoce tanto el mundo interior como el exterior, el primer espacio donde se inscribe la experiencia emocional y el primer medio de relación con el entorno, con el mundo. Su educación es, por tanto, fundamental.

Antes de las palabras, el cuerpo ya siente, responde y comunica. El cuerpo no miente (mantra que repetimos sin cesar en charlas, talleres, terapia…). Expresa lo que ocurre incluso cuando no se puede nombrar, y su manejo será la base sobre la que se construyen los vínculos, el autocuidado y la vivencia del placer.

educación corporal

Desde la psicología y la sexología entendemos el cuerpo como el lugar donde se reconocen las sensaciones y donde se aprende a interpretarlas. Por eso, debe ser comprendido como un territorio de derecho. Sólo cuando el cuerpo es reconocido como propio y legítimo es posible desarrollar límites personales, comprender los límites ajenos y construir relaciones basadas en el consentimiento. El consentimiento no es solo una idea cognitiva: es una experiencia corporal que se aprende escuchando las propias señales.

La manera en que se transmite el cuidado del cuerpo —si se nombra o se silencia, si se muestra o se oculta, si se valora por su funcionalidad o únicamente por su apariencia, etc.— va a determinar profundamente la autoestima corporal y la vivencia del placer. En la infancia, etapa de intensa vivencia emocional y sensorial, la capacidad de corregulación con las figuras de apego facilita esta conexión con el cuerpo, y por tanto, su desarrollo y cuidado. Por el contrario, la represión emocional, vivencias traumáticas o la falta de acompañamiento emocional (distancia emocional) puede dar lugar a procesos de desconexión corporal que se mantienen en la vida adulta.

De ahí que la educación corporal sea, por tanto, un elemento central para el desarrollo psicológico y sexual. Educar en lo corporal supone:

  • La construcción del esquema corporal, que implica conocer, nombrar y ubicar las distintas partes del cuerpo. Nos ayuda a favorecer la identidad, la coordinación y la autoestima.
  • Integrar movimiento, sensación y emoción. Aunque nos los han enseñado como compartimentos estancos, en realidad son un sistema interconectado.
  • El desarrollo de una imagen corporal desde la diversidad y el amor propio —basada en la aceptación de la diversidad, la prevención de estereotipos y la valoración del cuerpo por lo que hace y no sólo por cómo se ve— contribuye a un autoconcepto saludable.
  • La conciencia corporal y emocional permite reconocer sensaciones como la tensión, la relajación, el placer o la incomodidad, y comprender la relación entre cuerpo y emoción. Esto es clave para la autorregulación emocional.
  • La educación en límites corporales enseña a diferenciar entre el contacto deseado y no deseado, a reconocer las señales corporales y a aprender a decir “no” y a respetar el “no” de otras personas. Favoreciendo el autocuidado y la prevención de abusos.
  • Tomar conciencia de nuestro diálogo interno (y, si es necesario, modificarlo). Sustituyendo por ejemplo frases negativas por afirmaciones realistas y positivas:, “mi cuerpo me permite hacer cosas increíbles” en lugar de “odio cómo me veo”.
  • Aceptar los cambios físicos como parte natural de la vida. Cada etapa vital trae cambios, y nuestro cuerpo, como hogar, no permanece ajeno a esta realidad. Cuando entramos en la edad adulta es importante cambiar la narrativa de “mi cuerpo me traiciona” a “mi cuerpo me ha acompañado toda la vida”, por ejemplo.

Y para comenzar la educación corporal hay que empezar por nombrar. Enriquecer el lenguaje corporal y verbal tanto para nombrar correctamente el cuerpo, incluidos los genitales, pero también tener un lenguaje que nos permita expresar lo que sentimos, deseamos y necesitamos.

Lo que no se nombra no existe, se invisibiliza, facilitando los sentimientos de vergüenzas, el estigma y el sentimiento de anormalidad del cuerpo. De ahí que sea necesario visibilizar aquello que históricamente ha estado invisibilizado para darle así el lugar que merece. Educar el cuerpo es educar en salud, física, mental y emocional.💜


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