El 11 de febrero es el día de la mujer en la ciencia, este año nos hemos sumado también a la iniciativa #11Fescaparates, propuesta por la Red de Economía Creativa de Zaragoza. Este es el tercer año que participamos en esta actividad, cuyo objetivo es visibilizar la obra de mujeres científicas e impulsar la plena integración de la mujer en los campos científicos y tecnológicos. La ciencia y la tecnología están llamadas a jugar un papel clave en el desarrollo de nuestra sociedad. La mujeres participamos activamente en todos estos campos pero al no estar visibilizado, el imaginario colectivo limita la idea y el pensamiento a una ciencia muy masculinizada.  

Nuestro escaparate dedicado a Amparo Poch

A lo largo de la historia, las mujeres científicas se han abierto paso a base de excelencia, trabajo duro y constancia. Tristemente, a menudo, las aportaciones hechas por científicas no han sido reconocidas o incluso han sido borradas de la historia y en muchos casos reapropiadas por hombres. Con nuestro escaparate pretendemos hacer un poco de justicia reparadora y traer de vuelta la obra de estas mujeres para todas. Esperamos que para las niñas de las nuevas generaciones hablar de mujeres científicas sea habitual y haya representación en los libros de texto. Mientras tanto, ponemos en valor este tipo de iniciativas.

Años anteriores, nuestro escaparate estuvo dedicado a la neuróloga Rita Levi Montalcini y a la química y médica Tu Youyou, este año nos ha tocado Amparo Poch y ¡nos encanta! Nos gusta no sólo por su aportaciones y su apuesta por la educación sexual sino por ser una figura extraordinaria silenciada por el patriarcado y el fascismo.

Amparo Poch y Gascón (1902-1968) fue una profesora, médica, escritora, feminista y antifascista zaragozana. Destacó por un ejercicio de la medicina, marcadamente feminista, pensado en mejorar las condiciones de vida de las mujeres y niñas obreras. Combinó una atención médica de calidad con el impulso del autoconocimiento y la difusión de buenas prácticas higiénicas y médicas destinadas a la prevención de enfermedades.  

Retrado de Amparo Poch

Amparo mostró interés por la medicina desde una edad muy temprana pero su padre le obligó a estudiar magisterio ya que consideraba que la medicina no era una carrera adecuada para mujeres.  

“No es carrera propia de mujer”. 

Siguiendo los deseos de su padre, Amparo estudió magisterio entre 1917-1922. Obtuvo excelentes resultados. Tras finalizar la carrera de magisterio, Amparo estudió medicina en la Universidad de Zaragoza, siendo la segunda mujer en licenciarse en medicina en esta ciudad. A lo largo de su vida universitaria Amparo destacó por su excelente rendimiento académico, sacando matrículas de honor en todas las asignaturas. Dedicó su vida a la medicina, a la divulgación del conocimiento, realizó cursos e hizo publicaciones destinadas a mejorar las condiciones de vida de la clase obrera, especialmente de las mujeres. Dentro de sus buenas prácticas queremos destacar el impulso del Método Ogino, método para conocer los días fértiles y no fértiles dando así herramientas de agenciamiento a las mujeres en sus propios embarazos. 

 

Tras licenciarse en medicina Amparo abrió una consulta en su propia casa. Siendo consciente de que muchas mujeres obreras no podían ir al médico debido a sus horarios, su consulta disponía de un horario especial para mujeres obreras, mejorando la calidad de vida de muchas mujeres y niñas.  

Ilustración de Amparo Poch extraida del libro 4 mujeres de Isabel Ruiz Ruiz.

Durante toda su vida  Amparo combinó el ejercicio de la medicina con la realización de diferentes publicaciones médicas y de puericultura, Algunas de ellas son:  la Cartilla de consejos para las madres publicada en 1931 La vida sexual de la mujer, publicada al año siguiente. Estas publicaciones muestran el interés de Amparo en mejorar las condiciones de vida de la población más vulnerable y de impulsar una sociedad igualitaria. Estas mismas cuestiones llevaran a Amparo a ser una militante activa de la CNT a lo largo de toda su vida.  

Entre 1934 y 1936 Amparo vivió en Madrid ejerciendo la medicina en su propia consulta, así como en el dispensario médico de la CNT. 1936 Pasaron muchas cosas en España y en la vida de Amparo. En mayo de 1936, Amparo participa en la fundación de Mujeres libre y se publican los primeros números de la revista con el mismo nombre. En esta revista Amparo y otras mujeres trataron temas como: Salud sexual femenina, puericultura, prevención de enfermedades, guerra y revolución.

Imgén de las portadas de Mujeres Libres extradida de El Libertario.

También en 1936 Amparo es nombrada Consejera médica frente al Consejo Nacional de asistencia social, dependiente del Ministerio de Sanidad y asistenta social presidido por la anarquista Federica Montseny. Lo que obligará a Amparo a trasladarse a Valencia con el resto del gobierno.    

A lo largo de la Guerra Civil, Amparo impartió cursos de capacitación sanitaria, para mujeres obreras, supervisó las colonias de niños refugiados y organizó el traslado de niñas y niños a Francia, México y Rusia.  

En 1937, se ve obligada a huir de Valencia a Barcelona donde destacará su labor en el Casal de la Dona obrera, donde siguió impartiendo cursos de capacitación sanitaria para mujeres y siendo pionera en la formación académica de la mujer para acceder al mercado laboral.  Esta labor acabó en 1939 cuando se vio obligada a exiliarse Francia. Comienza el exilio de Amparo  

Su primer destino en Francia será Nimes, donde obtendrá un permiso de residencia, pero no de trabajo. En esa situación de precariedad,Amparo trabaja en el sector textil de forma clandestina.  En una de sus cartas a Gloria Prades da testigo de la dificultad de su situación.  

«Trabajo todos los días (domingo y fiestas igualmente) hasta medianoche y hasta la una de la mañana, pues no hay para subsistir más que el producto de este esfuerzo desde el primer día y ya comprenderás que la cosa es como una cadena que no se ve, pero que limita todos mis movimientos […]»

Su situación como la de otras personas exiliadas por motivo de la Guerra Civil era especialmente precaria. Tanto ella como otras muchas mujeres en estas situaciones sufren una doble discriminación por el hecho de ser migrante y ser mujer.  

En 1945 Amparo se traslada a Toulouse, hogar de muchas otras refugiadas españolas. En esta cuidad volverá a ejercer la medicina, pero, hasta la proclamación del Estatuto Jurídico de los Refugiados Españoles, lo hizo de forma clandestina. Posteriormente, ejerció en el dispensario médico de la Cruz Roja española y el Hospital de Varsovia, entre otros sitios. Durante este tiempo continuará siendo una militante activa de la CNT haciendo publicaciones e impartiendo cursos  de formación a distancia. 

Tristemente en 1965 Amparo es diagnosticada con cáncer cerebral y tras ser rechazada por su familia, muere en Toulouse 3 años después en 1968. Tuvo un funeral multitudinario y a día de hoy ha sido recordada por las refugiadas españolas y sus descendientes.

En el estado español, la figura de Amparo, como la de muchas otras mujeres, intentó ser borrada de la memoria colectiva- Afortunadamente, muchas de las personas que la conocieron, la recordaron y gracias a ellas os podemos traer este pequeño trozo de esta gran mujer, médica y activista feminista. Esta figura es una de las muchas que nos inspiran en nuestro proyecto. Gracias Amparo.