Sexualidad y desarrollo social y económico

[two_fourth] pili-empresariaNo hay aspecto del ser humano que despierte tanta diversidad de ideas, sentimientos y acciones como el área de la sexualidad. Aún aceptándose como parte intrínseca del ser humano y su influencia en la vida cotidiana, sigue siendo, por tantos siglos de educación represiva y moralista, motivo de discusión y conflicto. El ser humano es un ser social, vive y se desarrolla en constante relación con el medio.

Este contexto debería ser un conglomerado de relaciones dirigidas a facilitar el desarrollo personal, la satisfacción de las necesidades básicas y la mejor calidad de vida de las personas integrantes de una sociedad. Sin embargo, los sistemas económicos controlan las relaciones interpersonales y obstaculizan el desarrollo de las/os individuos al organizar el orden social y dando prioridad a unas necesidades frente a otras, a unas personas frente a otras y no atendiendo a la diversidad ni al respeto. Un sistema que manipula los deseos, las necesidades y las relaciones, porque antepone la mercantilización y deja un papel pasivo y secundario a las personas.

Un sistema político, económico y social debe aportar a las personas aquello recursos básicos que generen el mayor desarrollo biopsicosocial, garantizando, así, los derechos fundamentales y fomentando la igualdad real entre las personas y su relación óptima con el medio. Debe permitir que las personas sean propositivas, protagonistas de su desarrollo, agentes activos de su propia vida. Debe facilitar aquellos mecanismos que garanticen que todas las personas, desde la autonomía, satisfagan sus necesidades básicas y construyan su propio proyecto vital. Para ello, es necesario partir de una visión integral de las personas, entendidas éstas como sujetos con tres dimensiones enlazadas: social, física y psicológica. Se han de atender no sólo a través de determinadas variables como son empleo, vivienda, educación… sino buscando el modo de satisfacer de un modo global todas las áreas que conforman el desarrollo humano. [two_fourth_last]

Hay una relación entre sexualidad y desarrollo social y económico. La sexualidad es un universo complejo en el cual intervienen aspectos biológicos, psicológicos y sociales. Aún formando parte de todas las personas, es una construcción social. Hecho que hace que nuestra vivencia y nuestro desarrollo sexual estén bajo condicionantes sociales —culturales, políticas, económicas…—.[/two_fourth]

Al igual que el sistema político-económico domina el desarrollo social y personal, interviene sobre el desarrollo sexual a través de los diferentes mecanismos de control sobre la salud y derechos afectivos-sexuales. Ese control sexual, ejercido mediante siglos, es el modo que tiene el propio poder para perpetuarse. La sexualidad forma parte de la identidad de las personas, es una pieza clave del desarrollo personal, puesto que nos aporta conocimiento, afectos, placer y control sobre nuestros proyectos vitales como puedan ser la vida en pareja o la reproducción. Si partimos de que la sexualidad es una parte inherente a nuestra identidad, debemos hablar de la salud sexual en los mismos términos, es decir, como componente básico de nuestro bienestar global. La salud sexual dependerá de cómo los distintos dispositivos de control interfieren en nuestro desarrollo sexual y cómo no se ven vulnerados nuestros derechos sexuales y reproductivos, facilitándose de ese modo el óptimo desarrollo afectivo-sexual. Entendiendo la salud como bienestar completo, la salud sexual no puede verse reducida a la ausencia de enfermedad sino a la mejora de sus componentes físicos, psíquicos y sociales.

Los derechos sexuales se enuncian dentro de los derechos humanos básicos y, por tanto, son inalienables y universales. Tanto el cumplimiento y fomento de los derechos humanos y sexuales permitirán el crecimiento de sociedades saludables, responsables, inteligentes, resolutivas y valientes. Por todo lo anterior, es imperativo articular estrategias de desarrollo de la sexualidad que: – Vayan más allá de la mera prevención (embarazos no deseados e ITS). – Reconozcan que la sexualidad es un constructo social que forma parte del desarrollo personal. Por lo que todas y cada una de las políticas han de tener en cuenta la subjetividad e individualidad de las personas a través del respeto a la diversidad. – Abarquen la sexualidad desde un plano integral y transversal. – Incidan en el respeto y autoconocimiento como instrumento para la mejora de oportunidades y el fomento de la calidad de vida. – Consideren a las personas sujetos proposititos y fomenten instrumentos que garanticen en las personas la resolución de sus demandas, sin control ni paternalismos sino desde la libertad y la autonomía. – Garanticen el acceso a los distintos mecanismos económicos, políticos, educativos y culturales para el pleno desarrollo personal, social y físico. DESMONTANDO A LA PILI se adhiere a la DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS SEXUALES aprobada por el XIV Congreso Mundial de Sexología, Hong Kong, 1999. [/two_fourth_last]