No nos gusta la palabra consolador e invitamos a todo el mundo a borrarla rápidamente de su vocabulario. Ni su función es consolar, ni quien usa un vibrador es porque esté desconsolada/o.

Hace algunos meses una película en el cine sacaba a la luz de manera cómica el origen de los vibradores. Lo que contaba la película no era del todo falso, pero lo que no tiene nada de divertido fue el trato real que durante años se nos dio a las mujeres “diagnosticadas” de “histeria”. Las mujeres sin recursos económicos eran internadas en el manicomio y  unas cuantas ricas, y de manera controlada, se beneficiaron del tratamiento, primero manual y luego mecánico, del masaje pélvico, que no era otro que la estimulación clitoriana.

Vibration-is-life

Un mito muy extendido es que sólo usan vibradores las mujeres que no tienen pareja o que tienen una que no termina de satisfacerlas. Esa es una visión muy reducida del asunto, dado que es mucha la gente (e incluso podemos decir que cada vez más) que disfruta compartiendo vibraciones, haciendo vibrar a otra persona con sus juguetes o vibrando de placer para complacer, que también se vale.

Parece que en cuanto aparece la palabra placer pensamos en orgasmos, pero queremos ir un poco más allá: recordamos que placer es también explorar, descubrir nuevas sensaciones o incluso renunciar al orgasmo para mantenernos con la tensión a flor de piel y aumentar el disfrute. Los vibradores nos pueden ayudar a todo eso y mucho más, ya que son grandes buscadores de zonas erógenas.

Electric vibrator

Los vibradores hoy por hoy están al alcance de cualquiera, hay suficientes formas, tamaños y colores para elegir a gusto, los hay con pilas o recargables, sirven tanto para hombres como para mujeres y pueden darnos muchos y muy buenos placeres.