Hoy, compartimos estas breves líneas de una amiga y compañera, Patricia Escartín. Nos ha emocionado su texto. Parar, algo tan sencillo pero tan complicado. Nos cuesta parar. Al hacerlo sentimos que estamos sin hacer nada, pero estamos haciendo algo, estamos parando. Parar es una acción, pero el patriarcado nos ha hecho sentirnos mal por hacerlo. Se trata de una cuestión estructural y sistémica el que no podamos parar, que nos afecta a todas. Por eso hoy, paramos, es cuestión de justicia social.

Cuando_me_toco_floto

[“¿Tú paras alguna vez?” Es una pregunta sin maldad, sencilla. Cuando me la hizo una persona a la que aprecio hace algún tiempo, no pude responder. Me puse a llorar y no podía parar. ¿Cómo podía ser que una pregunta tan sencilla desencadenase esa respuesta emocional?

Años después hoy me levanto con una sensación parecida. Hoy paro. Hoy paro. Me lo tengo que repetir muchas veces a ver si lo consigo. Me lo llevo repitiendo varios días. Hoy paro. Aunque sea un ratito, va. Aunque sea reorganizando tu día para unirte a tantas otras. Ojalá muchas. Ojalá más tiempo. Ojalá visibles.

Yo paro. Me lo tengo que seguir repitiendo. Me lo repito muchas veces cuando noto que me estoy perdiendo. Yo paro. Me lo recuerdo por salud. Porque somatizo cada vez que el mundo no es como me gustaría, porque no me conformo, pero tampoco tengo por qué intentar solucionarlo todo. Yo paro. Porque no puedo estar todo el día preocupada por mis asuntos y los de los demás. Yo paro. Porque cada una se haga cargo de su parte y si no, pues no puedo estar sufriendo. Yo paro. Porque no pasa nada si un día no estoy tan sociable como “debería”. Paro un ratico de cuestionarme: si estoy triste, enfadada, si lo he hecho bien/mal/regular, si molesto, si me quejo demasiado, si habré sido demasiado borde, si no he estudiado suficiente, si no llamo/quedo/cuido a todas las personas que quiero, si soy muy pesada, si critico, si no he sido amable, si sonrío, si no lo hago, si, si…..Yo paro. De ir de aquí para allá, de llamadas, correos, tweets, recados…Yo paro. Porque me resulta muy fácil desde mi condición de mujer, blanca, heterosexual, de clase media, con estudios superiores y una buena vida, adaptada a los cánones de “normalidad”. Yo paro. Porque ser consciente de esta condición no me exime de sentirme triste muchos días, de tener mil y una dificultades, del estrés, de sentirme sola, de tener miedo, de no saber gestionar la rabia. Yo paro.

Yo paro, para hacerme aún más consciente de la importancia que tiene. Hoy paro. Por mí y por todas mis compañeras, como jugando de pequeñas. Va, yo puedo. Hoy paro.]

Por Patricia Escartín (Publicado en Arainfo El Salto)

Yo [hoy] paro